Los japos lo miniaturizan todo: mientras ahora todo el mundo trata de fabricar muñecas de lo más realistas y a tamaño real, van ellos y desarrollan una que es poco más grande que una polla. Eso sí, va diciendo guarradas mientras te la follas y, si alguien te la pilla, siempre podrás decir que es un regalo para tu sobrina o algo así...