Echando un polvo en el reservado

La próxima vez que, acodado en la barra de un bar mientras disfrutas de un refrigerio, fijes la mirada sobre una puerta de la que pende un cartel que reza RESERVADO a buen seguro que la ves con otros ojos. Quién sabe, pensarás, quizás tras la madera se encuentren los camareros aprovechando la hora del bocata para conocerse mejor, como cada día a la misma hora. Puede, incluso, que tras tantos días conociéndose estén ahora teniendo el placer de y ese tintineo junto con el ruido de objetos entrechocando no será que están organizando las cajas del almacén. Si por casualidad sale alguien por esa puerta esbozando una sonrisa, te valdrá de excusa para dar por sentado que acaba de participar en un polvazo como el de este vídeo…


Experta en cibercuernos
