¿A qué huele mi culo?

Pongámonos en situación. Suponte que estás aguardando en un banco y, por simple distracción, te entretienes fijando la vista en el culamen de la maciza que te precede. En esto que la tía, ni corta ni perezosa, inserta su mano entre la parte trasera de sus ajustados vaqueros y se entretiene un rato. ¿Qué hace? No se reajusta el tanga, no, parece que frote un ratito. Se estará estimulando lo que viene siendo el coño… No, no puede ser, las pulseras no le dejan llegar. Entonces, ¿no será capaz de estarse arrascando el ano en vivo y en directo? Tate, que ya para, se está sacando la mano y…
… cagoenlaputa! La muy cerda se pone a olisquear los dedos!! ¿A qué olerá mi culo? A mierda, tía cerda, a qué cojones va a oler! Habrase visto…


Experta en cibercuernos
